Estudio de la Atalaya: Valoremos el privilegio de darle a Jehová “servicio sagrado sin temor”. Semana del 26 de Octubre al 1 de Noviembre 2026. Comentarios y Respuestas.
Estudio de la Atalaya: Valoremos el privilegio de darle a Jehová “servicio sagrado sin temor”. 26-Octubre-1-Noviembre-2026. Comentarios y Respuestas.

Jehová ha hecho surgir para nosotros un poderoso salvador para concedernos el privilegio de darle servicio sagrado sin temor (LUC. 1:69, 74).
1. ¿Qué dijo Zacarías?
Zacarías dijo que su hijo Juan ayudaría al pueblo a arrepentirse y a prepararse para identificar y seguir al Mesías prometido, Jesucristo. Además, pronunció un mensaje profético que nos recuerda tres cosas que debemos valorar: el regalo de la salvación, el privilegio de adorar a Jehová y la responsabilidad de predicar.
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Zacarías explicó que Juan ayudaría al pueblo a arrepentirse y a estar preparado para identificar y seguir al Mesías prometido que estaba por llegar.
En este artículo analizaremos primero el regalo de la salvación, el privilegio de adorar a Jehová y la responsabilidad de predicar.
EL REGALO DE LA SALVACIÓN
2. a) Según Lucas 1:67-73, ¿qué regalo le ha prometido Jehová a su pueblo?
Jehová le prometió a su pueblo un regalo maravilloso: la salvación, que haría posible mediante el Mesías prometido. Este regalo nos permite liberarnos del pecado y la muerte gracias al sacrificio de Jesucristo.
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Dios le había prometido a su pueblo la salvación, y Zacarías anunció que la llegada del Mesías estaba más cerca que nunca.
En Lucas, capítulo 1, se habla de un poderoso salvador. Según la nota, esta expresión se refiere al Mesías, Jesucristo. Él sería como un cuerno de salvación, pues tendría el poder para salvar al pueblo de Jehová. Cuando Jesús se bautizó a los 30 años, fue ungido y se convirtió en el Mesías. A partir de ese momento, Jehová comenzó a hacer realidad su promesa de salvación.
2. b) ¿Quién es el “poderoso salvador” del que habla Lucas 1:69?
El “poderoso salvador” es Jesucristo, el Mesías prometido y descendiente del rey David. El ángel Gabriel le dijo a María que su hijo sería llamado “Hijo de Dios” y reinaría desde “el trono de David su padre”. Cuando Jesús se bautizó, a los 30 años, fue ungido con espíritu santo y se convirtió en el Mesías prometido.
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El pueblo de Dios estaba esperando la llegada del Mesías, pues ya se había profetizado que vendría de la descendencia de Abraham y del rey David. Además, el ángel Gabriel le había anunciado a María que tendría un hijo, quien sería llamado “Hijo de Dios” y sería el Mesías. Esta profecía se cumplió cuando Jesús se bautizó a la edad de 30 años.
3. ¿De quién y de qué necesitaban los judíos que se les salvara?
Los judíos necesitaban que se les salvara de Satanás, el verdadero culpable de su sufrimiento y de que fueran esclavos del pecado y la muerte, al igual que todos los seres humanos. También necesitaban ser liberados de la maldición de la Ley, pues no eran capaces de cumplir la Ley de Moisés a la perfección. Por eso, necesitaban “la salvación mediante el perdón de sus pecados”, tal como indicó Zacarías.
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Los judíos necesitaban que se les salvara de un enemigo mucho mayor: Satanás. Zacarías dijo que serían salvados de sus enemigos y de la mano de todos los que los odiaban.
Quizás, en aquel entonces, los judíos pensaban que su mayor enemigo era el Imperio romano, que les hacía sufrir. Sin embargo, Jesús los salvaría de un enemigo mucho mayor: Satanás, quien fue el causante del pecado y la muerte, dos cosas que realmente les perjudicaban.
Además, los judíos necesitaban ser liberados de la maldición de la Ley. Cuando estaban a punto de entrar en la Tierra Prometida, habían hecho un pacto con Jehová que implicaba obedecer la Ley de Moisés. Sin embargo, como era imposible cumplirla a la perfección, estaban bajo una maldición.
Como dice Gálatas, todo el que no persistiera en cumplir todas las cosas escritas en el rollo de la Ley sería maldito. Por eso, los judíos también necesitaban ser liberados de esa maldición.
4. ¿De qué enemigos necesitamos que se nos salve?
Necesitamos que se nos salve de Satanás y los demonios, que intentan engañarnos para que dejemos de servir a Jehová. También necesitamos que se nos salve del pecado y la muerte, que nos afectan a todos los seres humanos, y de las personas u organizaciones que se oponen a nuestra adoración.
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También necesitamos que se nos salve del pecado y la muerte, así como de Satanás y sus demonios, quienes causan muchas de nuestras dificultades. Incluso utilizan a quienes nos odian para hacernos la vida más difícil y tratar, por todos los medios, de impedir que sigamos adorando y sirviendo a Jehová.
5. ¿Cómo nos salva Jesús del pecado?
Jesús nos salva del pecado al dar su vida como rescate para que podamos tener la esperanza de vivir para siempre. Además, nos enseñó a adorar a Jehová de la manera correcta. Como somos imperfectos y seguimos pecando, debemos pedirle perdón a Jehová, quien, basándose en el sacrificio de Jesús, nos perdona y acepta nuestra adoración.
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Jesús nos salva del pecado de dos maneras importantes. Primero, nos enseña a orar a Jehová de la manera correcta y a vivir de acuerdo con su voluntad. Segundo, entregó su vida como rescate para que quienes demuestren fe en él puedan obtener vida eterna.
Como somos imperfectos y seguimos cometiendo errores, necesitamos pedirle perdón a Jehová. Él, basándose en el sacrificio de Jesús, puede perdonarnos y aceptar nuestra adoración.
Como explica 1 Juan 2:1, tenemos un ayudante que está junto al Padre: Jesucristo. Gracias al sacrificio de Jesús, Jehová puede aceptar nuestra adoración, y Jesús actúa como nuestro ayudante ante él.
Hoy, millones de personas, tanto en privado como en público, han pedido precisamente eso: que se les libre del pecado. Y Jehová ha aceptado que Jesús intervenga a favor de ellas.
Mateo 20:28 nos muestra cómo Jesús nos salva del pecado. Se había perdido una vida perfecta, la de Adán, y Jesús vino para dar su propia vida como rescate a cambio de muchas personas. De esta manera, proporcionó el equivalente de la vida perfecta que Adán había perdido. Gracias a ese rescate, quienes ejercen fe en Jesús pueden disfrutar de una condición favorable ante Dios.
6. ¿Qué logrará pronto Jesús, el Rey del Reino de Dios? (Mira también la imagen).
Jesús, como Rey del Reino de Dios, eliminará en el Armagedón a los enemigos de Dios. Durante su Reinado de Mil Años, resucitará a los muertos y ayudará a la humanidad a alcanzar la perfección. Al final, destruirá para siempre a Satanás, los demonios y a quienes se pongan de su parte. Así, los siervos fieles de Jehová quedarán libres del pecado, la muerte y cualquier otro enemigo, y podrán servirle para siempre.
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Dentro de poco, Jesús, junto con los 144.000, eliminará a todos los enemigos humanos de Jehová durante la guerra de Armagedón.
Durante su reinado de mil años, Jesús resucitará a los muertos y, junto con los 144.000, ayudará a la humanidad a alcanzar la perfección.
Como lo describe el apóstol Pablo en 2 Corintios 9:15, disfrutaremos de un regalo indescriptible. Ya no tendremos que pedir perdón por nuestros pecados.
Cuando terminen los mil años, el pecado heredado y la muerte, mencionada en 1 Corintios 15:26 como el último enemigo, habrán desaparecido para siempre.
Como leemos en Apocalipsis 20:10, Satanás y sus demonios serán arrojados al lago de fuego y azufre, donde encontrarán su fin. Esto será un acontecimiento histórico, porque, por primera vez en la historia de la humanidad, Satanás y sus demonios dejarán de existir.
Bajo la gobernación y el dominio de Jesucristo, nuestro planeta será restaurado y disfrutaremos de un ambiente de paz y bienestar. Eso es lo que Jesús conseguirá para toda la humanidad.
ILUSTRACIÓN
Jesús en el cielo como Rey del Reino de Dios, extendiendo su mano hacia la Tierra durante el Reinado de Mil Años.
Jehová nos ha dado mediante Jesucristo el regalo de la salvación (mira el párrafo 6).
EL PRIVILEGIO DE ADORAR A JEHOVÁ
7. Según Lucas 1:74, 75, ¿qué privilegio le da Jehová a su pueblo?
Jehová nos da el maravilloso privilegio de darle servicio sagrado sin temor, gracias al rescate. Podemos darle “servicio sagrado” mediante la predicación, la oración, el estudio de su Palabra y la asistencia a las reuniones y asambleas. También podemos hacerlo al servir en Betel y al construir y mantener los Salones del Reino y los Salones de Asambleas. En resumen, damos servicio sagrado a Jehová al participar en cualquier actividad relacionada con su adoración.
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El maravilloso privilegio de rendirle a Jehová servicio sagrado, participando en cualquier actividad directamente relacionada con su adoración.
Podemos ver que Jehová nos ha dado un maravilloso regalo al concedernos este privilegio, pues todos, independientemente de nuestras circunstancias, podemos participar en su adoración, ya sea orando, predicando, estudiando la Biblia, asistiendo a las reuniones o realizando muchas otras actividades.
Jehová nos concede este maravilloso privilegio porque nos permite mantenernos activos en su servicio y colaborar con él en todo momento. Todos tenemos el privilegio de participar en las actividades básicas de la adoración a Jehová. Además, hay otras actividades que también forman parte del servicio sagrado. Por ejemplo, algunos hermanos y hermanas sirven en Betel, mientras que otros colaboran en la construcción y el mantenimiento de Salones del Reino y Salones de Asambleas.
8. ¿Por qué damos servicio sagrado “sin temor”?
Damos servicio sagrado “sin temor” por dos razones. Primero, porque no le tenemos miedo a la muerte, ya que tenemos la esperanza de vivir para siempre y sabemos que, si morimos, Jesús nos resucitará. Por eso, nos mantenemos leales a Jehová incluso ante las amenazas de nuestros enemigos. Segundo, porque no tenemos miedo de que Jehová nos rechace por ser imperfectos. Estamos seguros de que contamos con su amor y aprobación, y de que nos perdona gracias al rescate.
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En primer lugar, porque no le tememos a la muerte y, como tenemos la esperanza de vivir para siempre, tampoco sentimos la necesidad de sacarle el máximo provecho a este sistema y a la vida que ofrece. Por eso, nos concentramos en agradar a Jehová.
En segundo lugar, porque no tenemos miedo de que Jehová nos rechace por ser pecadores. Como dice 1 Juan 4:10, él nos amó primero. Por eso, gracias al rescate, podemos contar con su aprobación y su amor.
Hay hermanos que tienen problemas de autoestima y creen que Jehová no los quiere. Sin embargo, como muestra 1 Juan 4:10, Jehová nos ha demostrado su amor al enviar a su propio Hijo como sacrificio por nuestros pecados. Él sabía que, debido a nuestra imperfección, cometeríamos errores y, aun así, tomó medidas para ayudarnos al proporcionarnos el rescate.
Respecto a no tener miedo a la muerte, también son muy bonitas las palabras de Juan 6:39, donde Jesús dice que no quiere perder a ninguno de los que Jehová le ha entregado, sino que los resucitará en el último día. Por eso, una vez que nos convertimos en discípulos de Jesús, le pertenecemos, por así decirlo, y, aunque muramos, seguimos siendo suyos. Así que tenemos la esperanza de la resurrección.
9. ¿Qué lucha tienen algunos hermanos?
Algunos hermanos luchan con sentimientos de culpa o con una baja autoestima que les impide aceptar que Jehová está contento con su adoración. Esto puede deberse a experiencias traumáticas del pasado o a pecados que cometieron hace mucho tiempo, por los que ya pidieron perdón a Jehová y buscaron la ayuda de los ancianos.
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A muchos les puede costar aceptar que Jehová está contento con su adoración y el servicio que le rinden. Quizás sean demasiado severos consigo mismos y se juzguen con mucha dureza, lo que puede afectar negativamente su autoestima.
El párrafo señala un par de situaciones que pueden afectar la autoestima. Una de ellas es haber vivido alguna experiencia traumática, como abusos u otras situaciones difíciles durante la niñez, que pueden dejar marcas profundas para toda la vida. Otra es haber cometido un error grave siendo ya siervos de Jehová. Aunque algunos hayan regresado a la organización, quizás sigan pensando que no son dignos de que Jehová los tenga entre su pueblo.
Cometer un error puede hacer que nos sintamos culpables, y eso no necesariamente es malo, pues la culpa puede impulsarnos a rectificar y corregir nuestro comportamiento. Sin embargo, el problema surge cuando ese sentimiento de culpa se convierte en una carga demasiado pesada, incluso después de haber seguido los pasos que Jehová nos indica.
La culpa puede provocar sentimientos profundos de tristeza, depresión o baja autoestima. Por eso, aunque hayamos cometido errores, no debemos permitir que esos sentimientos nos hagan caer ni olvidar que Jehová valora nuestros esfuerzos por hacer su voluntad.
10, 11. ¿Qué podemos hacer si pensamos que jamás podremos recuperarnos de un error del pasado? Pon un ejemplo.
Si pensamos que jamás podremos recuperarnos de un error del pasado, debemos confiar en Jehová y recordar que nos ama y que el rescate tiene el poder de ayudarnos a sanar espiritualmente. Para ello, debemos seguir orando, estudiando la Biblia y participando en las actividades espirituales, sin darnos por vencidos.
Por ejemplo, así como una persona que se fractura una pierna debe seguir las indicaciones del médico y hacer ejercicios de rehabilitación para recuperarse, nosotros debemos seguir las instrucciones de Jehová y ser constantes en nuestras actividades espirituales. Con el tiempo, nuestra confianza en su amor y en su perdón se fortalecerá.
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Cuando una persona se somete a una intervención quirúrgica o necesita que le coloquen los huesos en su sitio después de una lesión, debe pasar por un proceso de rehabilitación que puede ser más o menos prolongado. A veces, los progresos son muy lentos y pueden surgir sentimientos de frustración o pensamientos de que nunca se recuperará por completo ni volverá a estar como antes. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, sorprendentemente, comienza a notar los avances y puede llegar a recuperar prácticamente el 100 % de la movilidad que tenía antes.
Hay algo clave: debemos confiar en quienes nos están tratando, ya sean médicos u otros profesionales. De la misma manera, una base fundamental para seguir sirviendo felizmente a Jehová es confiar en él. Así como un enfermo debe seguir ciertas instrucciones para recuperarse, nosotros también debemos seguir las indicaciones de Jehová, no solo para agradarle, sino también porque forman parte de nuestra recuperación espiritual.
Tenemos que tener en cuenta que, a veces, nuestros errores pueden atormentarnos y hacernos pensar: “Jehová no me va a perdonar”. Sin embargo, debemos recordar lo que Jehová ha hecho por nosotros al permitir que su Hijo muriera a nuestro favor, con el propósito de rescatarnos del pecado y la muerte, y permitirnos contar con su aprobación.
Si confiamos en Jehová y en el valor del sacrificio de Jesús, podemos tener la seguridad de que él nos perdonará y nos concederá su aprobación si nos arrepentimos de corazón.
Así como físicamente necesitamos hacer ejercicios de rehabilitación para recuperarnos, en sentido espiritual también debemos realizar ciertos ejercicios. Estos podrían compararse con orar a Jehová, estudiar la Biblia, asistir a las reuniones y participar en otras actividades espirituales. Si mantenemos un buen programa de estas actividades, sin duda, nos ayudará a recuperarnos espiritualmente.
Como menciona el párrafo, la recuperación de una lesión física no es instantánea. De la misma manera, la recuperación espiritual puede llevar tiempo y poner a prueba nuestra paciencia y confianza en que Jehová realmente nos está ayudando a recuperarnos. Por eso, es importante tener presente que este proceso puede ser gradual.
El texto de 1 Juan 3:19 nos enseña que, cuando alguien tiene una baja autoestima, puede sentirse inseguro y tener muchos pensamientos negativos. Sin embargo, aunque nuestro corazón nos condene, podemos tranquilizarlo y hacer que se sienta seguro, porque Jehová es más grande que nuestro corazón y conoce todas las cosas.
Es muy importante darle las gracias a Jehová por las cosas buenas que nos suceden diariamente. En este caso, podemos agradecerle por las fuerzas que nos da cada día para seguir sirviéndole fielmente y por el maravilloso privilegio que nos ha concedido de rendirle servicio sagrado.
Estamos hablando de una persona que siente que jamás podrá recuperarse de un error del pasado. El párrafo menciona algunas maneras muy buenas de lograr esa recuperación. Esto demuestra el valor del privilegio que tenemos de servir a Jehová, pues adorarlo nos da las fuerzas necesarias para seguir adelante y recuperar una buena relación con él.
Gracias al rescate, tenemos el privilegio de servir a Jehová sin temor: sin miedo a la muerte, porque nos ofrece la esperanza de la resurrección, y sin miedo a que nos rechace por ser pecadores, pues podemos recibir su perdón. Por eso, tampoco debemos permitir que nuestros propios pensamientos nos hagan creer que Jehová no nos quiere o que no está dispuesto a perdonarnos.
LA RESPONSABILIDAD DE PREDICAR
12. ¿Cómo se cumplieron las palabras de Zacarías sobre Juan? (Lucas 1:76-79).
Las palabras de Zacarías se cumplieron cuando Juan el Bautista creció y se dedicó a predicar con entusiasmo. Animó a los judíos a arrepentirse de sus pecados, bautizarse y prepararse para la llegada del Mesías. Después de bautizar a Jesús, lo presentó como el representante de Jehová, diciendo que era “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Además, animó a sus propios discípulos a seguir a Jesús, el Mesías prometido.
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Zacarías le dijo a su hijo que iría delante de Jehová para preparar sus caminos. Y así fue, porque cuando creció, Juan el Bautista se dedicó a predicar con mucho entusiasmo, animando a los judíos a arrepentirse de sus pecados y a bautizarse. De esta manera, los estaba preparando para la llegada del Mesías.
Hoy en día, nosotros también realizamos una labor parecida a la de Juan el Bautista. Cuando predicamos con entusiasmo y constancia, por así decirlo, vamos allanando el camino y preparando el corazón de las personas para que conozcan al Rey del Reino de Dios. Aunque sabemos que no siempre nos escucharán, predicar con entusiasmo y convicción puede abrirles las puertas para que desarrollen la actitud correcta, reconozcan la verdad y se acerquen a Jehová.
13. ¿Qué quiso decir Zacarías cuando comparó la llegada del Mesías a “la luz de un amanecer”?
Zacarías quiso decir que la llegada del Mesías, Jesucristo, sería como el amanecer que pone fin a la oscuridad e inicia un nuevo día. Su llegada marcaría el comienzo de una nueva era, pues traería esperanza y la oportunidad de recibir la salvación. Era una noticia tan importante que debía difundirse para que muchas personas pudieran conocerla.
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Da a entender muy claramente que aquello marcaría el comienzo de una nueva era. Era una noticia muy importante que necesitaba difundirse ampliamente. En ese momento, él hizo todo lo que estaba a su alcance para darla a conocer, y con el tiempo vemos que tuvo una difusión enorme.
14. ¿En qué importante labor participaron Jesús y sus discípulos? (Isaías 61:1, 2).
Jesús y sus discípulos participaron en la importante labor de predicar las buenas noticias del Reino de Dios. Jesús anunció “el año de la buena voluntad de Jehová” para consolar e iluminar a las personas que estaban oprimidas y en oscuridad espiritual. Además, capacitó a sus discípulos para que también llevaran este mensaje de esperanza y salvación a muchas más personas.
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Como dice Isaías 61:1, 2, muchas personas tenían el corazón destrozado, se sentían prisioneras o estaban ciegas en sentido espiritual. Pero Jesús las amaba mucho y sentía compasión por ellas. Por medio de su predicación, las consoló, las liberó y las ayudó a ver la verdad.
Jesús no quería que la predicación terminara cuando él dejara la Tierra. Por eso, como leemos en Mateo 28:19, 20, preparó a sus discípulos y les encargó que hicieran más discípulos.
Sabemos que Jesús era un ejemplo de empatía. Como vemos aquí, quería mucho a su pueblo y, al observar que estaba muy oprimido tanto en sentido espiritual como físico, se centró en anunciar las buenas noticias del Reino de los cielos para dar esperanza a las personas que tanto sufrían.
15. ¿Por qué es hoy más importante que nunca la predicación?
La predicación es hoy más importante que nunca porque se acerca la gran tribulación, un periodo sin precedentes en la historia. Al predicar ahora, damos a las personas la oportunidad de conocer el rescate de Jesús y el Reino de Dios. Así, algunas podrían recordar el mensaje que les llevamos, aceptarlo y ponerse de parte de Jehová. Por eso, es esencial que prediquemos las buenas noticias con empeño, conscientes de que esta labor puede ayudar a muchas personas a alcanzar la salvación.
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Por todo lo que se avecina, como todos sabemos, se acerca la gran tribulación y, después de esta, vendrá Armagedón. Cuando llegue ese momento, muchas personas a quienes les hemos predicado recordarán que les hablamos de las buenas noticias y de lo que está por venir. Entonces, algunas podrían ponerse de parte de Dios y tener la oportunidad de salvarse.
Nunca fracasamos cuando salimos a predicar. Aunque a veces pensemos que nos ha ido mal o que no hemos tenido muchas conversaciones, estamos dejando un recuerdo en las personas que, quizás en el futuro, pueda salvarles la vida.
El párrafo no presenta esta actividad como una tarea más dentro de nuestro servicio a Jehová, sino como una responsabilidad que tenemos.
Tenemos que recordar que, cuando los israelitas salieron de Egipto, después de haber estado en cautiverio, no lo hicieron solos, sino que los acompañó una gran multitud de personas de diferentes pueblos, entre ellas egipcios. Estas personas se pusieron de parte de Jehová al ver cómo se cumplían las plagas, cómo Jehová humillaba a los dioses egipcios y cómo demostraba que él era el Dios verdadero.
Mateo 13:10 dice que primero tienen que predicarse las buenas noticias. Por eso, ahora es cuando debemos poner toda la carne en el asador y anunciar estas buenas noticias a las personas. Hemos visto que, durante la Gran Tribulación, algunas personas recordarán lo que les hemos enseñado, pero no podrán recordar algo que nunca hayan oído. Por eso, esta es nuestra prioridad. Es cierto que, como testigos de Jehová, tenemos muchas cosas que hacer, pero la más importante es predicar las buenas noticias.
16. ¿Con qué queremos cumplir? (Mira también las imágenes).
Queremos cumplir con nuestra responsabilidad de predicar “el año de la buena voluntad de Jehová” y anunciar su “día de la venganza”. También queremos invitar a todas las personas que aman a Jehová a disfrutar del privilegio de darle servicio sagrado sin temor, con lealtad y justicia todos los días de nuestra vida.
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Queremos cumplir con la responsabilidad que tenemos de predicar las buenas noticias. Como muestran Isaías 61 y Lucas 4, estas incluyen el año de la buena voluntad de Jehová, es decir, la oportunidad que tienen las personas de cambiar y convertirse en adoradoras de Jehová. Pero también incluyen el anuncio del día de venganza, cuando Jehová acabe con todos los gobiernos y con la maldad que existe en el mundo.
Deseamos invitar a todas las personas a que conozcan y amen a Jehová, porque eso es lo que él desea: que muchas personas regresen a su pueblo. Para nosotros es un privilegio darle servicio sagrado a Jehová y ayudar a otras personas a que también puedan hacerlo.
En la imagen se ve que la hermana predica con una sonrisa y que su acompañante también está contenta. Esto refleja el motivo que hay detrás de nuestra predicación, como hemos estado comentando: valoramos este regalo y somos agradecidos por el servicio sagrado que le damos a Jehová.
En la imagen, la hermana está predicando y señala un tratado que explica que el Reino de Dios es la solución a los problemas de la humanidad.
En la fotografía podemos ver a un hermano que aprovecha su hora de descanso para compartir el mensaje del Reino con un compañero de trabajo. Aunque está cumpliendo con su jornada laboral, no olvida el privilegio ni la responsabilidad que tiene de predicar las buenas noticias del Reino.
La tercera fotografía presenta un escenario diferente, pero transmite la misma idea que hemos estado analizando. Se ve a una hermana joven que está aprovechando muy bien una oportunidad para hablar de sus creencias en la escuela. Al parecer, durante una clase de ciencias, está explicando algo relacionado con el diseño de la creación. Como indica la descripción de la imagen, sus compañeros y su maestro la están escuchando con mucha atención. Quizás alguno de ellos se interese por lo que está explicando.
ILUSTRACIÓN
Imágenes de diferentes formas de predicar. 1. Dos hermanas utilizan el tratado “¿Qué hará el Reino de Dios para resolver nuestros problemas?” predicando de casa en casa. 2. Un hermano que es mecánico utiliza su teléfono para darle testimonio a un compañero de trabajo durante un descanso. 3. Una hermana joven hace una presentación sobre la creación en clase ante sus compañeros y su maestro de Ciencias.
Si aceptamos el regalo de la salvación y valoramos el privilegio de servir a Jehová, cumpliremos con nuestra responsabilidad de predicar las buenas noticias (mira el párrafo 16).
BASÁNDOTE EN LUCAS 1:68-79, ¿QUÉ CONTESTARÍAS?
¿Qué maravilloso regalo nos ha hecho Jehová?
Jehová nos ha hecho un regalo maravilloso: la salvación mediante Jesucristo, el Mesías prometido. Gracias a su sacrificio, podemos recibir el perdón de nuestros pecados y tener la esperanza de vivir para siempre.
Además, Jesús, como Rey del Reino de Dios, eliminará a Satanás, los demonios y todos los enemigos de Jehová. Finalmente, la humanidad obediente será liberada del pecado y la muerte, y podrá servir a Jehová para siempre.
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Jehová nos ha dado el maravilloso regalo de la salvación mediante el sacrificio de Jesús, quien dio su vida por todos nosotros. Gracias al rescate, podemos ser liberados del pecado y la muerte, de la influencia de Satanás y los demonios, y de quienes intentan engañarnos para que dejemos de servir a Jehová.
¿Qué privilegio tenemos gracias al rescate?
Gracias al rescate, tenemos el maravilloso privilegio de darle a Jehová servicio sagrado sin temor. Podemos hacerlo mediante la predicación, la oración, el estudio de la Biblia, la asistencia a las reuniones y otras actividades relacionadas con la adoración.
Además, no tenemos miedo a la muerte, porque confiamos en la esperanza de la resurrección, ni tememos que Jehová nos rechace por nuestros errores, pues sabemos que nos perdona gracias al rescate.
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Gracias al rescate, tenemos el privilegio de darle servicio sagrado a Jehová sin temor y con la confianza de que acepta nuestra adoración. Aunque somos imperfectos, podemos acercarnos a él y recibir su perdón cuando nos arrepentimos. Además, podemos darle servicio sagrado mediante nuestras oraciones, el estudio de su Palabra, la asistencia a las reuniones y la predicación.
También podemos colaborar en diferentes labores, como realizar trabajos en Betel, ayudar en la construcción o el mantenimiento de los Salones del Reino y los Salones de Asambleas, participar en la traducción, en la predicación pública y en labores de socorro.
¿Qué responsabilidad se nos ha encargado?
Se nos ha encargado la responsabilidad de predicar las buenas noticias del Reino de Dios y el mensaje de salvación. Al igual que Juan el Bautista preparó el camino para el Mesías y Jesús anunció el Reino con entusiasmo y compasión, nosotros debemos ayudar a las personas a conocer a Jehová, comprender el valor del rescate y encontrar consuelo y esperanza. Esta responsabilidad es más importante que nunca, porque se acerca la gran tribulación.
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Tal como dice Mateo 24:14, se nos ha encargado la responsabilidad de predicar las buenas noticias del Reino a todas las personas antes de que llegue el Armagedón. Esto les dará la oportunidad de recordar lo que se les ha enseñado y de buscar a Jehová a tiempo, que es precisamente lo que él desea.